Conmemorando el Centenario de la Residencia de Estudiantes en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, asistimos al reencuentro de científicos y pensadores de la España de los años 20-30, en un laboratorio desvencijado y frente a una pizarra que se transforma con tecnología multimedia en una “ventana mágica” que evoca la España de hoy.
La historia empieza con un joven Severo Ochoa llegando al laboratorio de Juan Negrín, -posterior protagonista político en episodios trágicos de nuestra historia pero también afamado científico de la época-, donde coincidirá con Ramón y Cajal, Moreno Villa, Unamuno, y la carismática Justa Freire. La pasión y la alegría de vivir de aquellos jóvenes genios se va deslizando, casi imperceptiblemente entre sus investigaciones, hacia un momento trágico en sus vidas y en nuestra historia reciente.
El espectáculo es una invitación a la reflexión sobre los logros conseguidos por todos aquellos que, por encima de sus diferencias ideológicas y de coyunturas difíciles, les une la pasión común de dedicar sus esfuerzos e ilusiones al trabajo para el progreso colectivo; casi un siglo después, se ha ido haciendo realidad lo que, en su momento, parecían utopías”
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